Investigadores de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), Unidad Zacatenco, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), han desarrollado un concreto permeable utilizando residuos de construcción y carpeta asfáltica reciclada. Este avance tecnológico busca dar una segunda vida a materiales que usualmente terminan en vertederos, transformándolos en una solución ambiental para las grandes urbes. Al permitir que el agua de lluvia se infiltre de manera natural, esta innovación se perfila como una herramienta clave para combatir la escasez de agua mediante la recarga de los mantos freáticos.

El proyecto, liderado por la doctora Everth Jimena Leal Castañeda y el maestro Miguel Ángel González Martínez, responde a una problemática crítica en el manejo de desechos. Se estima que, tan solo en la Ciudad de México, la industria de la construcción genera cerca de 14 mil toneladas de residuos diariamente. Al emplear estos materiales de «manejo especial» en la fabricación de infraestructura urbana, se reduce drásticamente la contaminación y se mitiga la necesidad de explotar bancos pétreos, actividad que suele degradar ecosistemas y paisajes naturales.
La investigación contó con un respaldo académico internacional, enriqueciéndose con la colaboración del doctor José Manuel Gómez Soberón durante una estancia en la Universidad Politécnica de Cataluña, España. Tras rigurosas pruebas experimentales, el equipo del IPN confirmó que el nuevo material cumple con las normas de calidad necesarias en cuanto a resistencia y porosidad. Estos resultados validan su uso en zonas de tránsito moderado, como banquetas, ciclovías o estacionamientos, donde la funcionalidad estructural y la capacidad de drenaje son prioritarias.
Además de su beneficio hídrico, esta propuesta del Politécnico se alinea con las políticas de sustentabilidad actuales, buscando una transición hacia ciudades más resilientes. El uso de carpeta asfáltica reciclada y concreto demolido no solo disminuye las emisiones contaminantes asociadas a la producción de materiales vírgenes, sino que propone una visión de economía circular donde lo que antes se consideraba basura se convierte en un activo para el desarrollo urbano sostenible.
La doctora Leal Castañeda enfatiza que este es solo el comienzo, pues el proyecto tiene potencial para ser escalado y perfeccionado. De incrementarse su resistencia mecánica en futuras etapas de desarrollo, el concreto permeable reciclado podría aplicarse en una gama más amplia de proyectos de obra pública. De esta forma, el IPN reafirma su compromiso con la excelencia técnica y la responsabilidad ambiental, aportando soluciones científicas a los desafíos de gestión de agua y residuos que enfrentan las metrópolis modernas.
