En un esfuerzo conjunto de inteligencia financiera entre los gobiernos de México y Estados Unidos, autoridades de ambos países ejecutaron un bloqueo masivo de bienes y cuentas bancarias dirigidas a desmantelar las estructuras económicas de dos redes delictivas con operaciones internacionales. Las acciones conjuntas buscan debilitar de manera directa la capacidad operativa y de distribución de recursos de procedencia ilícita en la región.

El despliegue administrativo fue coordinado de manera bilateral por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro estadounidense. Mediante este cruce de datos, se logró la identificación y sanción de un total de 12 personas físicas y dos firmas comerciales que funcionaban como soporte en los esquemas de lavado de dinero.
De acuerdo con los reportes oficiales, una de las células desarticuladas basaba su estrategia de blanqueo de capitales en el uso de herramientas tecnológicas avanzadas, operando transferencias masivas a través de direcciones de criptomonedas y monedas digitales. Para ocultar el origen de las ganancias derivadas de actividades ilícitas, este grupo utilizaba como fachadas comerciales una empresa de seguridad privada y un establecimiento de comida, los cuales ya fueron formalmente sancionados.
La segunda estructura bajo investigación enfocaba sus operaciones en el traslado físico de grandes volúmenes de dinero en efectivo en la zona fronteriza entre México y Estados Unidos. Este grupo empleaba un entramado de empresas formales para la dispersión, ocultamiento y posterior integración de los recursos financieros al sistema legal, apoyados por encargados logísticos especializados en la movilización de divisas y la producción de insumos.
Como consecuencia de estas designaciones, todos los bienes, propiedades e intereses patrimoniales de los involucrados en territorio estadounidense quedan estrictamente bloqueados, restringiendo cualquier transacción comercial con dichas entidades. De igual manera, en el ámbito nacional, la UIF procedió al congelamiento inmediato de las cuentas bancarias de los señalados, neutralizando su acceso al sistema financiero mexicano.
