Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) han desarrollado un modelo pionero de medicina personalizada enfocado en mejorar la efectividad y seguridad de las quimioterapias en pacientes pediátricos. Este enfoque, liderado por el doctor Alonso Gándara Mireles, busca que cada tratamiento se ajuste a las necesidades biológicas únicas de los niños, evitando efectos secundarios graves y asegurando que los medicamentos cumplan su función de manera óptima.

Hasta el momento, más de 200 menores que padecen leucemia linfoblástica aguda han participado en este protocolo. El modelo integra disciplinas como la farmacogenética y la farmacocinética clínica, las cuales estudian cómo los genes y el metabolismo de cada persona influyen en la absorción y eliminación de los fármacos. Con esta información, los especialistas pueden predecir si una dosis estándar será efectiva o si podría resultar tóxica para órganos vitales como el corazón o el hígado.

El proyecto se desarrolla como un esfuerzo multicéntrico, involucrando a instituciones de prestigio como el Instituto Nacional de Pediatría, el Instituto Materno Infantil de Toluca y el Centro Estatal de Cancerología en Durango. Esta colaboración permite que la investigación científica del IPN llegue directamente a las camas de los hospitales, transformando datos de laboratorio en ajustes de dosis precisos que mejoran la calidad de vida de los pequeños pacientes.

El especialista Gándara Mireles, adscrito al CIIDIR Unidad Durango, explicó que la leucemia linfoblástica aguda es el cáncer infantil más común y requiere tratamientos prolongados e intensivos. Al utilizar modelos matemáticos que estiman la distribución del medicamento en el organismo, los médicos pueden identificar si la dosis administrada está en el rango terapéutico adecuado, reduciendo el riesgo de recaídas por falta de eficacia o daños permanentes por exceso de medicación.

Esta iniciativa se alinea con las políticas actuales de salud y ciencia impulsadas por el Gobierno de México, que buscan fortalecer el bienestar infantil a través del desarrollo tecnológico nacional. Con este avance, el IPN reafirma su compromiso de poner «la técnica al servicio de la patria», ofreciendo herramientas científicas que brindan una nueva esperanza a las familias que enfrentan el desafío del cáncer infantil en nuestro país.

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