El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado la retórica bélica a niveles críticos al asegurar que «una civilización entera morirá» si no se alcanza un acuerdo con Irán antes del plazo fijado para este martes. A través de sus redes sociales, el mandatario estadounidense señaló que el ejército norteamericano está preparado para actuar de manera contundente, mencionando incluso la posibilidad de ataques masivos que afectarían severamente la infraestructura de la nación islámica.
La tensión se centra en el estrecho de Ormuz, una vía vital para el comercio mundial de energía que permanece bajo un cierre de facto. Trump ha exigido que Irán libere el paso de materias primas antes de la medianoche GMT del martes, rechazando propuestas previas de un alto el fuego temporal por considerarlas insuficientes. Según el mandatario, las capacidades militares de su país podrían devolver a la república islámica a la «edad de piedra» en un periodo extremadamente breve.
Por su parte, el gobierno iraní y los Guardianes de la Revolución han respondido con firmeza a las amenazas de Washington. Las autoridades en Teherán han dejado claro que no buscan una pausa momentánea en las hostilidades, sino el cese total de la ofensiva conjunta iniciada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero. Además, advirtieron que cualquier cruce de «líneas rojas» resultará en represalias que privarían a Occidente del acceso a los hidrocarburos de la región por tiempo prolongado.
En el terreno operativo, el conflicto ya muestra consecuencias devastadoras. En las últimas horas se han reportado bombardeos en zonas residenciales de la provincia de Alborz, con un saldo de al menos 18 víctimas mortales. Los ataques también han alcanzado infraestructuras civiles estratégicas, incluyendo puentes al sur de Teherán y una autopista principal que conecta la capital con el norte del país, lo que ha paralizado gran parte del transporte nacional.
Mientras el vicepresidente JD Vance advierte desde Budapest sobre el uso de «herramientas» militares aún no desplegadas, Trump mantiene una ligera ventana abierta a la diplomacia de último minuto. El presidente sugirió que un «cambio de régimen» en las mentes de los líderes iraníes podría derivar en un resultado inesperado, aunque el despliegue de fuerzas y los ataques a la industria petrolera en la isla de Jarg sugieren un escenario de alta volatilidad para las próximas horas.
