Colombia definirá su próximo presidente el 21 de junio, luego de que la primera vuelta celebrada el 1 de junio dejara a dos candidatos con posibilidades reales de gobernar: Abelardo de la Espriella, abogado de ultraderecha con 10 millones 300 mil votos (43.74 por ciento), e Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico de izquierda, con 9 millones 683 mil votos (40.90 por ciento). La participación rondó el 56 por ciento del padrón electoral, con más de 23 millones de colombianos que acudieron a las urnas.

De la Espriella, cuyo estilo político es frecuentemente comparado con el del presidente argentino Javier Milei, superó las proyecciones de las encuestas y celebró los resultados desde Barranquilla protegido en una cabina blindada. En su discurso convocó a sus seguidores bajo el símbolo del tigre y pidió formalmente que Estados Unidos supervise la segunda vuelta, argumentando que defenderá la democracia colombiana. «Vamos a segunda vuelta para derrotar la tiranía; vamos a hacer respetar la democracia por la razón o por la fuerza», afirmó.
Sin embargo, la jornada quedó envuelta en señalamientos de irregularidades. Cepeda anunció que no reconocerá los resultados hasta que la Comisión Escrutadora —instancia judicial que valida los comicios— aclare un presunto desfase de 885 mil cédulas y votaciones atípicas en un número indeterminado de mesas. El presidente Gustavo Petro sumó su voz a esos cuestionamientos y señaló en redes sociales que el software de conteo fue modificado en tres ocasiones durante la última semana, agregando registros que no figuran en el censo oficial.
La Comisión Escrutadora tiene 72 horas para pronunciarse y dar certeza jurídica al proceso antes de que arranquen formalmente las campañas de cara al 21 de junio. En ese lapso, el tablero político ya comenzó a moverse: Paloma Valencia oficializó su apoyo a De la Espriella, mientras que analistas como Horacio Duque y Laura Bonilla coinciden en que la batalla real será por el voto del centro, estimado en unos 2 millones de sufragios dispersos, y por los electores indecisos que podrían movilizarse para frenar o impulsar a la derecha populista.
En juego están dos visiones opuestas de país: la de De la Espriella, favorable a la desregulación económica y crítica del modelo estatal, y la de Cepeda, orientada a profundizar las reformas sociales impulsadas durante el gobierno de Petro. Colombia enfrenta en tres semanas una de las elecciones más polarizadas y disputadas de su historia reciente.
