El Gobierno del Estado de México ha consolidado una ofensiva aérea estratégica para salvaguardar las zonas boscosas de la entidad. A través del «Grupo Relámpagos», y en estrecha colaboración con la Protectora de Bosques (Probosque), se han ejecutado 182 operaciones aéreas y un total de 465 descargas de agua entre septiembre de 2023 y marzo de 2026. Esta coordinación técnica ha permitido intervenir de manera oportuna en 28 municipios, priorizando aquellos con zonas de difícil acceso donde las brigadas terrestres enfrentan mayores riesgos.

La eficacia de este despliegue radica en la sincronía entre los equipos de aire y tierra. Mientras las aeronaves realizan maniobras de precisión para sofocar las llamas, personal especializado en superficie se encarga de la logística crítica, instalando estaciones de recarga de combustible y suministros de agua. Esta metodología no solo optimiza el tiempo de respuesta, sino que permite que el apoyo aéreo sea una herramienta quirúrgica para debilitar los frentes de fuego más agresivos antes de que las brigadas terrestres realicen la liquidación total.

Cada misión cuenta con una tripulación altamente capacitada, compuesta por pilotos y paramédicos rescatistas. Más allá de la descarga de agua, el personal de vuelo cumple funciones vitales de vigilancia, identificando rutas de escape seguras y zonas de riesgo para los combatientes que se encuentran en la línea de fuego. Asimismo, las aeronaves están equipadas con tecnología biomédica para realizar evacuaciones de emergencia en caso de que algún brigadista resulte lesionado durante las labores de extinción.

Desde la Oficialía Mayor, organismo al que pertenece este grupo de rescate, se ha hecho hincapié en que el apoyo aéreo es un complemento determinante, pero la prevención ciudadana sigue siendo la primera línea de defensa. La autoridad advierte que pequeñas acciones, como el control estricto de fogatas y la correcta disposición de residuos como vidrio y basura durante visitas recreativas, son fundamentales para evitar que se desencadenen siniestros de grandes proporciones que pongan en peligro el ecosistema.
Finalmente, el Gobierno del Estado de México reiteró su llamado a la población para reportar cualquier indicio de fuego en áreas naturales a través del Teléfono Rojo o el número de emergencias 911. La vigilancia permanente y la capacidad operativa del «Grupo Relámpagos» forman parte de una política pública integral que busca no solo reaccionar ante las emergencias, sino fortalecer la resiliencia de los bosques mexiquenses frente a la temporada de estiaje.
